viernes, 22 de octubre de 2021

Sigo viva...

 A momentos me castiga el hubiera, si hubiera elegido, si hubiera tomado "la vida que me tocaba"

Que clase de existencia me pertenecería? Sería feliz? Seguiría viva?
Veo y leo las certezas de otros, y repetidamente me cuestiono, luego nuevamente veo y leo, pienso. Y al final lentamente me doy cuenta, es sencillo, son otros...
En lo burdo de mi certeza encuentro mi ruina, mi anhelo y mis heridas y tal vez por eso suena tanto a locura mi necesidad de lo breve, la sed insaciable de lo efímero, de lo cálido, de lo tenue que me mantiene viva sin dejarme caer en el sueño nihilista del que vadea la vida...
Nunca fué el orgullo del ser sapiente, ese es un caracter evolutivo involuntario que muchas veces representó más una condena que una garantía.
Tampoco el miedo, ese que dió lugar a la renuncia del slogan de la mujer grácil, lúcida, de naturaleza lúdica.
Nunca una presea o pergamino fueron un pago equivalente a las horas de vida perdidas, al sabor eterno de la soledad que degustaba sin conocer el valor de la vida, hasta el último instante, en que sentí que el calor se me escapaba entre los dedos; hasta que lo perdí todo, o casi literalmente todo.
Y hoy, sigo contando los días, los amaneceres, los bigotes del gato; Resaltando los escollos de mi memoria, construyendo puertos, ciudades, electrificando las aldeas de mi vida
Y me repito, será una tontería... Pero sigo viva...