sábado, 19 de febrero de 2022

 Escribo hpoy, no para otros sino para mi

escribo porque es lo unico que me queda, y lo unico que puedo hacer, para no caer en lo inevitable de mi propio olvido

Alguna vez, desee no olvidar, y me enfoque en recrdar esas viejas vivencias, sin embargo, en el esfuerzo de recordar esos viejos momentos, olvidaba inmediatamente las sutilezas que día a día acontecían

Olvidé la calidez, las sonrisas, olvidé si alguna vez hubo abrazos, o caricias...
Lo único que quedó fue desconfianza, temor y ganas de alejarme...
de cerrar los ojos y no despertat, de apagar todo y dejar de sentir

Una canción me acomáña, y ocasionalmente logra poner en palabras la incertidumbre que me inunda

"la vida es una fiera que me está matando lentamente y ya no se que va a pasar"

Recuerdos inundan mi hacer, recuerdos de seres que fui, y que no volveré, conclusiones apresuradas, soluciones que se me escapan como mariposas entre los dedos, o tal vez como luciernagas en medio de un atardecer demasiado sombrío

Como quisiera poder entender, capitalizar el contenido, redomar, hipnotizar a ese ente que me habita y que a veces solo tiene hambre de carne, y a veces hambre de alma...


mientras tanto, entre ese animal, y este cuerpo que no entiendo me encuentro yo, absurda e inmunda, preterita e histórica, abrumada entre ideas, deseos de otros y vacios abisales, que trato de cazar entre mis fauces, no se si burbujas o estrellas fugaces, que chisporrotean, y atraviezan mi coraza

como quisera poder entender, de una buena vez, sin necesidad de aullar de dolor, ni de rugir de temor, de entender, enmedio de mi misma, las necesidades, los vacíos, las multitudes que me atormentan

olvidar los remedos de vida que he aspirado, los rescoldos de brazas que alguna vez fueron llamas, hogueras, incendios de vida, de alma, de espera, y añoranza...

a través de las cicatrices que las cierpes me dejaron en la piel, marcada para siempre, ofrendada a la nada, a la nada que soy yo misma