martes, 29 de diciembre de 2020

 Hoy pensaba en la confianza, y en lo difícil que es trabajarla... 

Creo que uno nace confiando, confiando en sus padres, o en la persona que cría.. 

Confía en los amigos, en los maestros, en la familia y un tanto en los vecinos... 

Se confía, como parte de un lazo invisible que nos hace comunidad... 

Se confía, porque se asume que así como "yo elijo", ese otro ser también elegirá respetar mi dignidad como ser humano... Imaginando que es de seres, percibir a los otros como seres ..

Pero en ese ejercicio de confianza, frecuentemente nos encontraremos con otros, otros que consideran que sus heridas personales son suficiente pretexto para lastimar, para exigir o controlar... 

Otros, cuya única noción del valor, tiene que ver con una moneda o un status imaginario, entonces tratan a los seres como objetos... Pero se tratan a si mismos también como objetos... Y pues .. que vacío... 

Entonces, en ese ejercicio de confiar, salir raspado, intentar confiar nuevamente, encontrar un amigo... Y así, en un eterno ciclo..  

Vamos aprendiendo el hacer humano... Aprendemos a convivir como colegas, sin necesitar confiar, porque nuestra supervivencia ya no está en juego, pero aprendemos a la par, la necesidad de imponer límites... 

Aprendemos a prestar atención a alarmas que saltan, cuando hay una trasgresión, y poco a poco, algunos aprendemos, que así como hay algunos que no nos ahorran su agresión, tal vez... No es tan malo, no ahorrarles la agresión propia... 

Es cierto que procuro ahorrarles mi agresión a los que amo, a los que ubico como mis iguales, y a los que quiero en mi vida...

Aunque no se note... 

Confío plenamente (y no ciegamente) en aquellos, que en un salto de fé, me prestan su confianza... Y confío en que un momento de humanidad, no define un desenlace...

Pero también confío en mi, en mis alarmas y en los límites que existen y sin necesarios... Y creo, que confiar en uno mismo es lo mas difícil de trabajar...

Cómo creerle a la brújula interna? Bueno .. a veces hay un cuerpo somatico que duele... Que arde, que se inflama... 

Hay alarmas mentales encadenadas a nuestros haceres .. creo que a cada sensación de angustia, habría que ponerle atención... 

Está la conciencia de la reciprocidad (yo haría lo mismo que veo hacer a ese otro?)

Entonces, si hay tantas alarmas sonando, no es un tanto necio ignorar-las?